COMUNICACIÓN

5 de mayo de 2020

La cultura, un refugio en tiempos de Coronavirus

Con la llegada del Coronavirus, las empresas del ámbito cultural se han visto obligadas a repensar sus estrategias y, en este sentido, la digitalización ha sido clave para acercar el arte al público

Escrito por: Ainhoa de la Hera

“Tendrás momentos malos, pero ellos te llevarán a ver las cosas buenas a las que antes no prestabas atención”, como dijo Robin Williams en la mítica película ‘El Indomable Will Hunting’. Y, precisamente, rescato esta cita para hablar de todos esos títulos, obras de arte o canciones que durante todas estas semanas nos han servido como oasis donde poder descansar y que, en cierta manera, nos han salvado de ese tsunami de malas noticias con el que hemos tenido que convivir.

La llegada de la crisis sanitaria, y la cancelación de espectáculos en directo, ha obligado a las empresas del panorama cultural a repensar sus estrategias tanto de comunicación como de fidelización de público y, en este aspecto, la digitalización ha sido clave. Los diferentes agentes que forman parte de la cultura han utilizado las plataformas online o las redes sociales, no sólo para compartir su trabajo y sus creaciones, si no también para ofrecer a los espectadores material novedoso e incluso un acercamiento mayor con el propio artista.

Instituciones como el Museo del Prado o el Reina Sofía, entre muchas otras, han expandido sus pinacotecas al público “online”. De hecho, a principios del confinamiento, el Prado ya informaba de que había tenido que contratar ocho servidores más.

Es probable que esta tendencia del “arte digital”, que ha experimentado un repunte durante el confinamiento, coja ese impulso y se mantenga cuando todo haya pasado. En este sentido, tanto el Prado, como el Thyssen y como el Reina Sofía ya han confirmado que no van a abrir sus puertas hasta nuevo aviso, aunque el BOE contemple que los museos podrán abrir a partir de la Fase 1. Así que, quizás, aún nos queden días de tener que gozar del arte a través de nuestras pantallas.

En la visita virtual del Prado, por ejemplo, puedes descargarte el plano del museo e ir recorriendo sus diferentes salas y cuadros seleccionando por colección o por artista. Además, una vez entras en las obras, es posible utilizar el zoom para no perderse ningún detalle, así como escuchar una breve explicación sobre el autor y la pieza.

Tríptico ‘El jardín de las delicias’, de El Bosco

Por su parte, el Museo reina Sofía no ha dudado en poner a disposición de todo el mundo un gran número de vídeos y material audiovisual sobre exposiciones de diferentes artistas que han ido pasando por la pinacoteca. En su sección Repensar el Guernica puedes disfrutar asimismo de una extensa investigación que se ha realizado sobre la famosísima pieza de Picasso.

También es posible disfrutar del teatro desde casa. De hecho, a mediados de marzo la plataforma de INAEM, Teatroteca, ya registraba un incremento del 10% en el número de registros, y sumaba más de 9.100 usuarios. Una cifra que, seguro, ha seguido al alza conforme han pasado las semanas. Este espacio cuenta con cerca de 1.600 títulos de teatro, circo y danza pertenecientes a unidades artísticas como el Centro Dramático Nacional (CDN), Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) y Teatro de la Zarzuela, entre otros.

Y en cuanto a la música, más allá de Spotify o Youtube, muchos artistas han ofrecido conciertos en streaming, sobre todo vía Instagram. Sin embargo, como gran novedad destacaría iniciativas como el festival ‘Yo me quedo en casa’, que se ha celebrado durante varios fines de semana en Instagram reuniendo a artistas como Carlos Sadness, Rozalén o Funambulista.

Estos son solo algunos ejemplos de una gran cantidad de empresas o artistas individuales que han aprovechado el potencial evasivo de la cultura para acompañarnos durante las duras semanas que venimos viviendo. Artistas emergentes del arte contemporáneo, como Rafael Macarrón o Ricardo Cavolo, que han llegado a exponer sus piezas en ferias como ARCO,  ya utilizaban sus redes o páginas web como palanca para hacer llegar su arte al público.

Otro caso podría ser la ilustradora Flavita Banana que, por su parte, empezó a compartir sus ilustraciones en Instagram hasta alcanzar una popularidad muy considerable. Tal es así, que en 2018 consiguió hacerse un hueco en El País donde, a día de hoy, publica periódicamente.

Ilustración de Flavita Banana en El País

Y con todo esto, ¿estamos ante un nuevo paradigma cultural? Lo cierto es que cada vez más se está procediendo a una “democratización de la cultura”. Aquellos que se dedican al mundo del arte han encontrado en las redes y en las plataformas online una manera de fidelizar con todo tipo de público. Hoy en día cualquier persona con un smartphone puede desde acceder a la pinacoteca de museos emblemáticos de su país, hasta hacerle preguntas a su cantante favorito a través de un directo de Instagram.

SOBRE EL AUTOR

Ainhoa de la Hera

Ejecutiva de cuentas

Me gusta encontrarle el doble sentido a cada frase y contar historias, no números. Convencida de que la comunicación puede ser muy divertida y de que la música, en cualquiera de sus formas, nos salvará a todos.

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